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¡Que no se te duerma el cerebro!

Nuestro cerebro es uno de los órganos más complejos y menos entendidos de nuestro cuerpo. Actualmente se siguen haciendo múltiples investigaciones sobre cómo funciona este maravilloso órgano y cada día se van descubriendo nuevas cosas.


Hasta hace no muchos años se creía que el cerebro era bastante estático, es decir, que no cambiaba y no era para nada moldeable. Sin embargo, hoy en día, sabemos gracias a los descubrimientos de la neurociencia que esta parte de nuestro cuerpo tiene la capacidad de adaptarse, mejorar, desarrollarse y regenerarse a través de la creación de nuevas conexiones neuronales. A esto se le conoce como neuroplasticidad.


Que nuestro cerebro tenga esta capacidad, implica que si lo trabajamos correctamente podemos incrementar nuestro coeficiente intelectual, mejorar nuestra capacidad de concentración, incrementar nuestra capacidad de adaptación a situaciones de estrés y mucho más. Fascinante, ¿no?


El gran desafío reside en que este órgano por sí solo no busca generar estas nuevas conexiones neuronales y la razón es simple, está diseñado para mantenernos en nuestra zona de confort como mecanismo de supervivencia (si quieres aprender más acerca de esto puedes leer mi artículo titulado “¿Qué alimenta a nuestro Ego?”). Lo anterior implica que siempre busca hacer lo mismo, por lo tanto, genera siempre las mismas conexiones neuronales. Dado lo anterior, de los aproximadamente 70,000 pensamientos diarios que un ser humano genera, el 80% suelen ser exactamente igual a los del día anterior. Esto implica que nuestras emociones y comportamientos se repiten una y otra vez y, por ende, nuestra vida se vuelve monótona y nuestro a nuestro cerebro le cuesta cada vez más cambiar y adaptarse a nuevas cosas.


Debido a esto, es sumamente importante ser intencional en buscar nuevos estímulos a través de nuevas experiencias para que así podamos generar nuevas conexiones neuronales y darle más vida a nuestro cerebro. Si bien estos nuevos estímulos pueden generarse al practicar algún deporte nuevo, probar nuevas actividades que no acostumbras o visitar nuevos lugares, también puedes generarlos a través de actividades cotidianas y de una manera muy sencilla. Una excelente manera de generar estas nuevas conexiones es simplemente practicar la Atención Plena (término que también se conoce como Mindfulness por su traducción al inglés). Esto es simplemente estar en el momento presente. Hay múltiples maneras de practicarlo a diario y acá te dejaré algunas ideas:


  1. Cuando comes, dedícale los primeros minutos a observar cada detalle de tu comida: colores, sabores, texturas, temperatura, olores, etc.

  2. Cuando te lavas los dientes busca ser consciente del acto y no te pierdas en tus pensamientos. Una buena manera de practicar esto es lavándote los dientes con la mano que no acostumbras.

  3. Al ducharte dedícate a sentir tu cuerpo y como el agua lo recorre.

  4. Al manejar hacia algún lugar que sueles visitar, toma otra ruta y dedícate a observar qué hay en el camino.


Estas son solo algunas maneras de comenzar a entrenar a tu cerebro para que esté más presente, genere nuevas conexiones neuronales y así aumentes tu capacidad de concentración, adaptación a las diversas situaciones que te pone la vida, entre muchos otros beneficios.


Te invito a que busques estimular tu cerebro cada día y así le puedas sacar un mejor provecho y tengas una vida más próspera.

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