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Deja de forzar: El arte de ser productivo sin caer en el “burn-out”

Como sociedad occidental estamos mentalmente programados con la creencia de que para lograr resultados debemos trabajar duro hasta desgastarnos. Esto no puede estar más alejado de la realidad.


Actualmente los índices del síndrome del “burn-out” están por las nubes. Este síndrome, también conocido como síndrome de desgaste profesional o síndrome de sobrecarga, está relacionado con la ausencia de motivación; falta de concentración y dificultad para la toma de decisiones; problemas de vinculación y aislamiento; frustración, irritabilidad y negatividad; y falta de resiliencia. Lamentablemente cada vez vemos más jóvenes presentando este estado debido a la forma en que hacen las cosas y a la falta de balance en sus vidas.


Una de las principales causas de este síndrome, se debe a que estas personas tienen un “Deseo de Control” extremadamente fuerte. Este deseo de control es algo que la gran mayoría de los seres humanos adultos poseemos y es parte fundamental de cómo funciona nuestra mente. Nuestra mente está diseñada para defender nuestra percepción sobre como vemos el mundo y atacar lo que no está alineado a dicha percepción. Este deseo de control ha sido fundamental para nuestra supervivencia durante cientos de miles de años. Por ejemplo, cada vez que algo amenaza nuestra supervivencia (digamos algún desastre natural), nuestra mente se enfoca en controlar la situación para salir con vida.


Sin embargo, este deseo de control es llevado por muchas personas a un extremo que no es sano, llevando así al individuo a estados de estrés elevados y constantes. Ejemplos de este deseo de control son: intentar controlar la opinión de otros, siempre intentar demostrar que tienes la razón, la micro-gestión con tus subordinados y no capacidad de delegar, el intentar que el plan inicial funcione a toda costa a pesar de que muchos factores indican que debes ser flexible y adaptarlo, entre otros muchos ejemplos que podría dar. Si bien este deseo de control puede en un principio llevarnos a conseguir resultados, sobre todo en el ámbito profesional y financiero, tarde o temprano otras áreas de nuestra vida comenzarán a colapsar, especialmente la salud y relaciones.


Deseamos controlar para alcanzar un estado de mayor libertad, pero la realidad es que cuando estamos actuando a través de este deseo de control propio de nuestro ego, estamos frente a una pérdida de libertad y a un fuerte “encarcelamiento mental”. Esto produce que nuestro cuerpo y mente estén en un estado de restricción, contrario a lo que sería un estado de enfoque y una mentalidad de crecimiento.

La clave está en soltar lo que no podemos controlar y controlar lo que sí podemos. Esto es pasar de “querer” controlar a “estar” en control. Ahora, ¿cómo hacemos esto? Sigue leyendo para averiguarlo.

Existe un concepto de la filosofía del taoísmo que lo explica. Me refiero al término “wu wei”, que si lo traducimos literalmente es inacción, acción sin esfuerzo o la acción de la inacción. Esto no tiene nada que ver con no hacer nada o ser flojo o perezoso, sino que se refiere a el arte de no forzar. Este mismo concepto se define hoy en día como estar “En la Zona” o en un estado de “Flow”.


Cuando entramos en este estado dejamos de pensar y estamos completamente enfocados en la tarea que tenemos al frente. Dejamos de sentir la ansiedad por el futuro, lamentarnos por nuestros errores del pasado u obsesionarnos con los resultados esperados sobre lo que estamos haciendo. Simplemente SOMOS nosotros y la tarea. Cualquier situación que no coincida con “lo que esperamos que suceda”, la resolvemos con enfoque, flexibilidad y voluntad. Respondemos en vez de reaccionar.


Para comenzar a liberarte de este deseo de control comienza a hacer pausas conscientes cada vez que algo no coincida con tu percepción de como deberían ser las cosas y observa lo que estás sintiendo y pensando. Comienza por cosas sencillas. Por ejemplo, cuando estás intentando controlar lo que tu esposa o pareja hace o cuando estás intentando demostrar “que tú tienes la razón”. Haz una pausa y observa esa energía en tu cuerpo y busca sentirla sin juicio y sin intentar reprimirla, ya que así podrás soltarla y dejar ir ese control. Es un ejercicio muy sencillo y liberador, pero en un principio créeme que no será fácil. Te digo esto porque en el pasado yo era una persona con un deseo de control extremadamente fuerte y la verdad es que no me estaba llevando a ningún lado. Una vez trabajé y solté ese comportamiento, ya no me quedo frustrado o enojado como lo hacía antes y mi vida ha estado fluyendo maravillosamente. Como todo en la vida, la práctica hace al maestro.


Por último, otro aspecto importante para entrar en este estado de no forzar, especialmente cuando estamos trabajando, es manejar con antelación las posibles distracciones para poder entrar en un estado de concentración total. Cada distracción que tenemos activa nuestro Sistema de Alarma o Zona Roja y estudios demuestran que para volver a concentrarnos nos toma aproximadamente 15 minutos desde que volvemos a la tarea. Por lo tanto, te recomiendo pedirles a las personas que están a tu alrededor que no te interrumpan, ve al baño antes de comenzar a hacer algo, apaga tu celular o cualquier notificación que pueda sacarte de lo que estás haciendo, entre otras posibles distracciones que puedas tener y verás los grandiosos resultados que alcanzarás manteniendo tu salud emocional y mental. El poder entrar en este estado de concentración, podrás entrar a este estado de “Flow”, dejarás de pensar y eso permitirá que dejes de forzar.


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