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Agradece los conflictos

Comencemos por definir qué es un conflicto. Un conflicto es la activación de nuestro Sistema Simpático (Alerta/Estrés) debido a la percepción que tenemos sobre una situación en particular. Lo que sucede es que en nuestra mente cargamos nuestras creencias sobre lo que es bueno o malo, lo que es para mí o no es para mí, lo que puedo lograr o no puedo lograr, lo que debo hacer o no debo hacer, etc. Cada vez que nos vemos enfrentados a una situación que choca con nuestro sistema de creencias, se activa un conflicto, lo que nos lleva a sentir alguna emoción relacionada con la activación de nuestro sistema de estrés tales como dolor, angustia, duda, pánico, frustración, rabia, orgullo, entre otras.


Entonces, ¿por qué agradecer por algo que me genera este tipo de emociones?


Resulta que nuestra mente subconsciente constantemente está escaneando peligros en nuestro entorno. La mente considerará algo peligroso si es que eso no resuena con este sistema de creencias, el cual fue desarrollado en su mayoría durante nuestra infancia y adolescencia. Es por ello, que cada vez que alguna emoción de este tipo se activa en mí tengo la oportunidad de observar qué estoy percibiendo ante dicha situación y, por ende, entender la verdadera razón de mi activación. Generalmente culpamos a la situación (lo que sucedió, lo que me dijeron, lo que me hicieron, etc.), sin embargo, la razón de que nos sintamos de una manera u otra es lo que nosotros creemos ante lo que sucede.


Pongamos un ejemplo. A dos empleados se les solicita una tarea similar que debe ser realizada dentro de 1 hora. El primero, puede percibir esto como una amenaza y si es que no lo hace bien será mal evaluado y eventualmente despedido. Este primer individuo se paraliza y se pasa la gran mayoría de la siguiente hora pensando en todo lo malo que va a pasar y, por lo tanto, no hace bien la tarea que se le pidió. El segundo empleado se toma esto como una oportunidad para demostrar que sabe hacer las cosas bien y, por lo tanto, eventualmente ser bien evaluado y ascendido. Esta segunda persona se enfoca 100% en la tarea designada durante la siguiente hora obteniendo buenos resultados. Como puedes ver, es exactamente la misma situación para ambas personas pero lo que difiere es lo que cada uno percibe ante la situación y esto determina el comportamiento y resultados de cada uno.


Ahora te estarás preguntando ¿si me sucede algo malo cómo es posible que no me estrese? Y mi respuesta es: el estrés inicial no lo vas a poder parar ya que es parte de tu mecanismo de supervivencia, sin embargo, si observas con otra mirada la situación podrás salir rápidamente de ese estado de estrés y responder ante la situación de una mejor manera y, lo más importante, sintiéndote bien ante la situación. Un problema no es un problema si no tiene solución.


Cuando logras enfrentar los conflictos de esta manera lo que estás haciendo es expandir tu zona de confort o en otras palabras cambiando tu sistema de creencias ante lo sucedido. De esta manera, la próxima vez que te suceda algo similar ya no tendrás esa activación negativa.


Por lo tanto, la próxima vez que algo te moleste o estrese haz una pausa y observa qué pensamientos estás teniendo y qué estás creyendo sobre la situación. Respira profundo y dale una vuelta al asunto. Agradece por el crecimiento que la situación te está brindando.

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