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Que no se te pase otro año más

Nos encontramos en la recta final de este año 2022 por lo que es un buen momento para que reflexiones sobre cómo vas con las metas que te propusiste para este año. Si has sido consistente y has trabajado día a día para ir avanzando, es probable que vayas bien. Si no fuiste constante desde el principio, estoy seguro de que nuevamente no estás logrando lo que querías lograr.


Cada inicio de año, es prácticamente una tradición para muchas reflexionar en lo que se quiere lograr durante el año entrante. Es común ver como mucha gente comienza con mucha motivación para lograr lo que se propusieron, pero al pasar las semanas esa motivación parece ir “desinflándose” hasta quedar en el olvido. Y así, dejar que otro año más se pase sin haber logrado lo que en un inicio se deseaba. Hay unas cuantas razones por las que esto sucede, las cuáles abarcaré en este artículo.


En primer lugar, los seres humanos estamos diseñados para no cambiar ya que esto por cientos de miles de años nos permitió sobrevivir. Para ello, poseemos una zona de confort y nuestro Ego hace todo lo posible para mantenerla intacta. Es por esto que cada vez que queremos cambiar algo en nuestra vida, se nos hace tan difícil. Un día nos sentimos cansados y no queremos hacer nada, otro día sentimos que hemos hecho mucho y nos merecemos un descanso, otro día nos dejamos llevar por lo que nuestra familia o amigos quieren, y así sucesivamente. Estas resistencias son impuestas por nuestro Ego y si no somos conscientes de ello caeremos en la procrastinación, dejando de lado el camino a lograr eso que tanto deseábamos. Habiendo dicho esto, lo primero que debes saber cuando te estás proponiendo algo en la vida es que te encontrarás con estas resistencias y deberás ser capaz de observarlas y lidiar con ellas para que ese Ego vaya perdiendo fuerza y esa zona de confort se vaya expandiendo.


Por otro lado, muchas personas al establecer objetivos lo hacen con todo el foco en lo material o en el tener. Por ejemplo: “Quiero obtener una promoción para tener un mejor sueldo y así poder tener unas mejores vacaciones y un mejor auto”. Imaginemos que esta persona establece un plan definido de cómo hará para lograr esa promoción, pero si el objetivo se queda solo en lo material, es muy probable que cuando vengan las resistencias antes mencionadas, la persona no podrá superarlas. ¿Por qué sucede esto? Debido a que el objetivo no está considerando nada emocional. Es fundamental saber con seguridad qué beneficios emocionales le traerá a la persona tener esa promoción y mejor sueldo. Por ejemplo, se sentirá más libre, con más tranquilidad, podrá compartir momentos inolvidables con sus seres queridos, etc. Este tipo de factores son fundamentales de incluir al momento de establecer nuestras metas ya que así somos capaces de realmente darnos cuenta de si eso que nos estamos proponiendo realmente nos va a ayudar a sentirnos más plenos o si lo estamos queriendo solo porque la sociedad dice que hay que tenerlo.


Un último punto clave es que la mayoría de la gente no suele visualizar la nueva identidad que van a crear para ellos mismos. Cada vez que logramos nuevas cosas en nuestra vida, estamos cambiando. Si no tenemos clara esa nueva identidad que deseamos construir es común que sucedan dos cosas (muchas veces de manera inconsciente): 1) que en el camino hacia este logro de metas nos estanquemos ya que nos sintamos perdidos por no saber bien en quién nos queremos convertir o 2) que tras lograr el objetivo no nos sintamos cómodos en esa nueva identidad porque nunca la visualizamos bien y volvamos a caer en los hábitos antiguos.


Estos puntos ya tocados me llevan a contarte como yo pongo mis metas cada año, a lo que llamo Objetivos Basados en Identidad. En primer lugar, comienzo a hacer esto meses antes de que comience el año entrante. De hecho, hoy mientras escribo esto es 14 de octubre del 2022 y ya comencé a trabajar en mis objetivos del 2023. Esto me tomará unas semanas, incluso un mes, lo cual me da tiempo para definir objetivos de una manera correcta, concreta y alineada. Una vez puestos los objetivos, los comienzo a trabajar desde el primer día y así cuando el próximo año comienza ya estoy completamente en “momentum” hacia el logro de lo que me propuse.

¿En qué consiste el proceso?


Comienzo definiendo esa nueva identidad que quiero en mi vida. Me hago preguntas tales como: ¿Cómo se siente esta nueva Identidad? ¿Cómo habla? ¿Cómo lidia con conflictos? ¿En qué se enfoca? ¿En qué piensa? ¿Cómo camina? Entre otras preguntas.

Luego paso por un proceso de escribir absolutamente todo lo que quiero (ya sea cosas materiales o experiencias) y las ordeno por cada categoría de vida (Carrera, Finanzas, Relaciones, Salud y Desarrollo Personal/Espiritual). Tras tener esa lista, comienzo a hacerme una serie de preguntas que me ayudan a limpiar un poco la lista ya que me hacen darme cuenta de que algunas cosas realmente no las quiero, otras no dependen 100% de mí, para otras no es el momento de comenzar a trabajar durante este año que viene, etc.


Luego de esa “limpieza” paso nuevamente por la lista y me pregunto lo siguiente: ¿De qué voy a ser capaz cuando logre esto? y ¿Qué voy a sentir cuándo logre esto? Luego al analizar estas respuestas soy capaz de darme cuenta si realmente deseo eso que estoy escribiendo. Muchas veces aquí vuelvo a limpiar un poco la lista. Una vez tengo la lista de metas claras, escribo un plan de acción para cada objetivo.


Por último, y quizás lo más importante, vuelvo a conectar con todos esos aspectos de la nueva identidad que quiero crear para mí y comienzo a comportarme de esa manera desde el primer día. De esta forma, voy re-programando mi mente diciéndole que ya soy la persona en quien me quiero convertir. Con eso y teniendo la consistencia de trabajar día tras día, con convicción, viviendo el proceso y enfrentando esas resistencias que pone el Ego, es solo cosa de tiempo para lograr todo lo que te propusiste.

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