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Tu Cuerpo puede ser el mejor amigo o el peor enemigo de tu Mente (tú decides)

Hoy en día la evidencia de que el cuerpo humano es un sistema organizado y completamente interconectado es amplia. El enfoque de la medicina occidental de ver cada parte del cuerpo por separado poco a poco va quedando obsoleto. Si bien los avances tecnológicos nos han permitido hacer maravillas en el mundo de la medicina a nivel reactivo (atacar una enfermedad, operar una lesión, etc.), este modelo ha sido absolutamente ineficiente en prevenir enfermedades y mantener a la población saludable y feliz. Lo anterior ocurre por no tratar al cuerpo y a la mente como un sistema interconectado y organizado.


Nuestro cuerpo es una “máquina” tan inteligente que si un órgano o glándula no está cumpliendo su función otra parte del cuerpo se adaptará para suplir las funciones del órgano o glándula que está fallando. Esto es parte de nuestro mecanismo de supervivencia, pero obviamente si no le proporcionamos al cuerpo lo que necesita, este mecanismo no durará para siempre. En otras palabras, si no solucionamos los problemas de raíz, el cuerpo terminará colapsando y enfermando.


Una de las conexiones más importantes que debemos comprender para poder vivir una vida plena, feliz y saludable es la conexión mente-cuerpo y cuerpo-mente. La primera (mente-cuerpo) es la más entendida y esta nos indica que nuestro cuerpo responderá a nuestro estado mental. Si nuestra mente percibe una situación como peligrosa, todo el cuerpo entra en un estado de restricción y a un modo de supervivencia. De lo contrario, si nuestra mente se siente segura, el cuerpo puede entrar en un estado anabólico en el cual puede generar energía apropiadamente, se puede reparar, digerir, el sistema inmune está activo, entre otras múltiples funciones. Sin embargo, la segunda conexión (cuerpo-mente) no es del todo entendida y es en la que me enfocaré en este artículo.


La conexión cuerpo-mente indica que lo que sucede en la mente es un reflejo de lo que sucede en el cuerpo. Esto quiere decir que si el cuerpo no está funcionando apropiadamente, ese estado restrictivo se verá reflejado en la mente en forma de pensamientos de ansiedad, frustración, depresión o cualquier tipo de pensamientos que nos lleven a estar en lo que llamamos Zona Roja (Sistema Nervioso Simpático o de Estrés).


Muchas personas viven constantemente en estos estados e intentan solucionarlo únicamente con terapia hablada y pasan años en lo mismo y no logran salir de ello. Una de las razones por la que esto puede estar ocurriendo es debido a que no están nutriendo a su cuerpo como corresponde por lo que su estado mental se ve afectado. No hay posibilidad de que una persona pueda estar bien mentalmente si su cuerpo no lo está.

Es debido a esto que con mis clientes, además de trabajar con la mente, comenzamos inmediatamente trabajando con el cuerpo. Determinamos qué Tipo de Respuesta al Estrés tiene el individuo y según eso hacemos los ajustes necesarios (si te interesa saber qué es el Tipo de Respuesta al Estrés puedes leer este artículo).


Cada cuerpo es único y es importante darse el tiempo de conocer esta bio-individualidad para así saber exactamente qué es lo que tu cuerpo necesita. La clave está en trabajar con análisis de sangre para ver datos objetivos y pasar un tiempo (puede llegar a ser incluso un año) probando formas de alimentación, tanto en contenido como en la cantidad y distribución de macronutrientes (proteína, grasa y carbohidratos) para encontrar esa fórmula perfecta para ti en este momento de tu vida. Obviamente a lo largo de la vida el cuerpo cambia y tu dieta puede necesitar un ajuste. Una vez que encuentras esa fórmula, tu cuerpo al estar funcionando y recuperándose bien es un perfecto apoyo para tu mente. Te sientes bien, piensas bien, duermes bien y lo más importante, generas un ambiente interno que te permite poder aprender a resolver los conflictos que se te van presentando en el día a día (ya sean pequeños o grandes, todos los días nos vemos enfrentados a ellos).


Para finalizar, me gustaría compartir parte de mi experiencia en esto. Llevo varios años trabajando en mi salud física y mental. Y hace un año que comencé a trabajar con análisis de sangre junto a la guía de mi mentor. En un principio me tocó hacer ajustes importantes en mi dieta y me había mantenido bastante bien hasta que literalmente de la nada comencé a dormir mal y a estar mucho más irritable (esto comenzó a mitad de marzo de este año). Por otro lado, objetivamente podía ver que algo no estaba bien con mi cuerpo ya que mi Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (indicador que mido todas las noches) comenzó a reducirse drásticamente (mientras más alto indica que el cuerpo se está recuperando). Me volví a hacer exámenes de sangre y esta vez incluí un examen genético que no me había podido realizar anteriormente. Resulta que este examen genético me entregó un resultado que indica que no puedo procesar bien las grasas saturadas. Como dentro de mi dieta si estaba incluyendo muchas grasas saturadas, me cuerpo había comenzado a colapsar (después de varios meses agotando sus mecanismos para mantenerse bien) y esto comenzó a reflejarse en mi sueño y mi estado mental. Al enterarme de esto inmediatamente hice los ajustes necesarios en mi dieta y los resultados positivos se reflejaron inmediatamente. Comencé a dormir bien, se fue esa irritabilidad y mi VFC comenzó a subir nuevamente (a niveles más altos que antes). En la siguiente imagen puedes ver el promedio mensual de mi VFC, en donde se nota como comienza a bajar en Marzo, teniendo un descenso abrupto en Abril, repuntando en Mayo que es cuando comencé con estos cambios y llegando a mi nivel máximo histórico (desde que lo mido) en lo que llevamos de este mes de Junio.


Promedio Mensual Variabilidad Frecuencia Cardiaca Pablo Echeverría Paul YTD '23


Cada uno es absolutamente responsable de cuidar su cuerpo y mente. Lo que a otros les funciona no necesariamente te funcionará a ti por lo que tú debes recorrer tu propio camino en esto para encontrar esa fórmula perfecta. Obviamente puedes buscar alguien que te guíe, pero recuerda siempre conectar con lo que estás sintiendo y si puedes hacer mediciones objetivas, mucho mejor.


Después de leer esto, ¿qué vas a hacer para mejorar tu cuerpo y estado mental?

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