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Para que NO repitas la misma resolución el siguiente año

Resolución año 2021: Mejorar mi condición física y ordenar mis finanzas.

Resolución año 2022: Mejorar mi condición física y ordenar mis finanzas.

Resolución año 2023: Mejorar mi condición física y ordenar mis finanzas.


Lo anterior es solo un simple ejemplo, pero seguro que te ha pasado más de una vez que te propones algo a inicios de año y en cuestión de semanas o meses lo dejas de lado. Al siguiente año te das cuenta de que aún no lo has logrado, por lo que te vuelves a proponer esa meta y, nuevamente en cuestión de semanas o meses vueles a los mismos comportamientos y nada cambia en tu vida.


Si esto te ha pasado, quiere decir que eres una persona normal. Como especie no estamos diseñados para cambiar, lo que quiere decir que los hábitos que aprendemos durante nuestra niñez y adolescencia se terminan de establecer cuando estamos entrando a nuestra edad adulta y estos quedan rígidos por el resto de la vida, a menos que hagamos un profundo trabajo para cambiarlos, proceso que no es natural.


A nivel cerebral, nuestros hábitos son generados automáticamente por conexiones neuronales fijas que se repiten una y otra vez. No tenemos que pensar en ello y esto funciona así para que el cerebro pueda utilizar la menor cantidad de energía posible, de lo contrario probablemente no podríamos sobrevivir como especie.


Dentro de estos mecanismos de supervivencia, tenemos nuestro famoso Ego, quien se encarga de bombardearnos con pensamientos haciendo todo lo posible para que no hagamos nada que vaya a cambiar estos hábitos ya establecidos. Para el Ego, el cambio implica la muerte. Si nos remontamos a tiempos antiguos, el homo sapiens pasó 200,000 años viviendo en tribus nómades y si algún individuo se salía de los hábitos, ritos o creencias de la tribu quedaba solo y en cuestión de horas o días moriría en manos de la naturaleza. Por 200,000 años nuestro cerebro se desarrolló de esta manera y hoy funciona exactamente igual.


Te vas danto cuenta que cambiar hábitos no ocurre de un día para otro, ni tampoco en 21 días como muchos programas prometen por ahí. Cambiar hábitos, y por ende tu vida, puede llegar a tomar aproximadamente un año trabajando con consistencia, ya que ese es el tiempo que tu cerebro necesita para establecer nuevas conexiones neuronales (hábito nuevo) y dejar de repetir las conexiones neuronales antiguas (hábito antiguo).


En este lapso de más o menos un año trabajando con constancia, te enfrentarás a diferentes etapas de prueba, cada una con sus desafíos. En adelante te las explico:


  • Etapa 1: Esto ocurre en los primeros 30 días desde que comenzaste a tomar acción. Aquí es cuando la resistencia de parte del Ego es más fuerte, debido a que tu corteza pre-frontal se está expandiendo y las nuevas conexiones neuronales se comienzan a generar. Aquí estás saliendo completamente de tu zona de confort. El Ego utilizará tu pasado, tu presente y tu futuro para hacer lo posible para detenerte. Usualmente la principal resistencia que se genera es de carácter físico por lo que te puedes enfermar sin razón aparente, te duele algo, sientes fatiga, etc. En mis años de experiencia haciendo coaching, lo veo una y otra vez en mis clientes, y también es algo que he podido observar en muchos cambios que yo he generado en mi vida. Otro aspecto que se da mucho es que tus cercanos, inconscientemente, te pondrán resistencia haciéndote caer en tus hábitos antiguos ya que ellos tienen esa imagen de ti (¡justo la que tú quieres cambiar!). La clave para sobreponerte a este período de resistencia es tener una intención y un por qué muy claros y alineados a lo que deseas en tu vida, además de un plan concreto para lograr lo que te propusiste.


  • Etapa 2: Esta etapa ocurre aproximadamente 12 semanas después de que comenzaste a tomar acción consistente. Aquí muchas veces la resistencia es de carácter emocional y el Ego te dirá algo como “ya puedo tomarme un descanso, he sido bastante consistente estos meses”. Una vez le haces caso al Ego y te das ese descanso, inmediatamente le estás dando más poder por lo que las probabilidades de no cumplir con lo que te propusiste aumentan y si no tienes una intención absolutamente clara el fallo estará garantizado. El principal desafío en esta etapa es el posible aburrimiento que experimentes ya que estás haciendo cosas muy rutinarias que aún no son automáticas para ti por lo que es hacer siempre lo mismo y poniendo mucho esfuerzo. Si en algún momento fallas, y esto aplica para cualquiera de las etapas, la clave es observarlo y volver a la rutina lo más pronto posible para no darle más poder al Ego y así mantengamos el “momentum”.


  • Etapa 3: Esta comienza tras 6 meses de haber empezado a construir nuestra nueva rutina. Es un período en donde vienes con mucho “momentum” y consistencia. Los cambios ya son notorios, te sientes y ves mejor, actúas distinto, la gente de tu alrededor también nota el cambio y te lo dicen una y otra vez. Aquí es cuando llega la confusión mental (esto es muy inconsciente) y es que tu nueva identidad (nuevos hábitos) choca con tu identidad antigua (hábitos antiguos) por lo que se genera una especie de crisis de identidad y esto se desencadena en el Síndrome del Impostor en donde sientes una especie de inseguridad con respecto a lo que has logrado y no te das el suficiente crédito. Aquí nuevamente tu Ego te pedirá un descanso para seguir haciendo lo posible para que vuelvas a tus antiguos comportamientos. La clave es observar esa voz interna y esa resistencia, y seguir con lo que vienes haciendo. Estás muy cerca de hacer que estoy hábitos sean completamente automáticos.


  • Etapa 4: Cuando llevas un año desde que comenzaste tu cambio, ya has instalado esta nueva programación en tu mente lo que significa que ya no tienes que utilizar tu mente consciente para hacer lo que estás haciendo, sino que esta programación está ahora instalada en el subconsciente y el comportamiento es automático.


Si estás trabajando para lograr cualquier tipo de cambio, es fundamental que tengas presente estos aspectos. Y si en algún momento el Ego te convence de dejar de hacer lo que estás haciendo, la clave está en volver rápidamente a tu nueva rutina para no perder ese “momentum” y así seguir en tu camino hacia lo que te propusiste.


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