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Gana tu día y ganarás tu vida

Definitivamente establecer objetivos periódicamente y tener un plan para lograrlos es fundamental para crecer en cada aspecto de nuestra vidas. Sin embargo, cuando te la pasas planeando el futuro y no has desarrollado la capacidad de poner tu foco de atención en el momento presente para poder enfrentar cada situación que se te presenta es prácticamente imposible que logres lo que te propones y que vivas en paz al mismo tiempo.


Una vez los objetivos y el plan están definidos es momento de tomar acción. Y esa acción se toma día a día, momento a momento. Cada día que vives es una oportunidad para avanzar en lo que te propones, ser una mejor persona y mejor profesional. Pero para eso debes ¡DEJAR DE PLANEAR!


El gran desafío que tenemos para enfocarnos en tomar acción cada momento y dejar de planear tanto, reside en nuestra propia mente. Al Ego le encanta pensar en el futuro y crear historias de lo que puede suceder o no suceder. Es una constante y si no somos capaces de observar a ese Ego y desapegarnos de él, no vamos a poder tomar las acciones adecuadas en cada situación que se nos presenta.


Junto con todos los pensamientos que genera el Ego, vienen también todas las emociones que nos estancan en la Zona Roja o Sistema de Alarma (Sistema Nervioso Simpático). Sentir frustración debido a que las cosas no salen como esperábamos, sentirnos abrumados o sobrepasados y experimentar ansiedad, son algunas de las emociones ligadas al efecto de caer en las manos de esta constante planeación creada por nuestra mente.


Una de las razones por las que muchas personas experimentan tan a menudo este tipo de emociones y, por lo tanto, no son capaces de mantenerse en el presente por largos periodos de tiempo, se debe a que cada mañana al despertarnos amanecemos con nuestro Sistema de Alarma activado y la gran mayoría de la gente no buscan, de forma intencional, activar conscientemente su Sistema de Recuperación (Sistema Nervioso Parasimpático). La razón por la que nos despertamos cada día en esta Zona Roja es bastante simple. Como seres humanos nos desarrollamos durante cientos de miles de años en ambientes muy hostiles y cada mañana debíamos despertar en un estado de alerta por si había algún peligro. En ese entonces, en caso de que no existiera peligro alguno, la persona cambiaba su estado automáticamente a la Zona Verde y comenzaba sus funciones diarias. Sin embargo, hoy despertamos de la misma manera y lo que hace la mayoría de la población adulta es revisar el celular siendo bombardeados con información que choca con sus expectativas de como deberían ser las cosas, luego salen apresurados a trabajar, etc. Estos comportamientos lo único que hacen es reforzar este Sistema de Alarma por lo que no es sorprendente de que queden atascados en este estado durante el resto del día.


Entonces, ¿qué podemos hacer? Hay ciertas prácticas que yo utilizo diariamente para mantenerme de forma consciente en la Zona Verde, donde mi cuerpo y mi mente funcionan en coherencia y así estoy en un estado de enfoque. Esto me permite tomar las acciones adecuadas para progresar en todos mis objetivos y así ganar cada día. En adelante te explico 3 prácticas que puedes incorporar:


  1. Rutina de mañana: Como ya expliqué, cada mañana nos despertamos en la Zona Roja. Es por esto que antes de salir a cualquier lugar o ponerme a trabajar, dedico aproximadamente una hora para mí y así cambiar mi estado a la Zona Verde. Leo libros de desarrollo personal o espiritual, escribo, medito, entre otras prácticas. Usualmente después de esto voy a entrenar para más tarde comenzar con mi jornada laboral.

  2. Desacelerar: Durante el día estoy constantemente buscando momentos para tomar un par de respiraciones conscientes y desacelerar un poco. Esto literalmente me toma unos pocos segundos pero me permiten observar el estado en el que estoy, observar mi mente y no dejar que mis Ego domine mis acciones en un estado de reacción. Cada vez que tengo un conflicto, también hago esto para tener la capacidad de responder ante la situación y no reaccionar ante ella.

  3. Cerrar el día: Tan importante como comenzar el día con una rutina que te saque de la Zona Roja y te ponga en la Zona Verde, es cerrar el día de una forma que te permita hacer una transición del aspecto laboral a otros aspectos de tu vida, como por ejemplo el familiar o tu vida en pareja. Cada tarde, después de terminar de trabajar, saco mi cuaderno y hago un pequeño análisis de cómo fue mi día. Escribo acerca de todo lo que estoy agradecido, y también observo los conflictos que tuve. Me ocupo de soltar cada conflicto, perdonándome a mí y a otros, en caso de ser necesario. De esta forma termino mi día en un estado de paz. Esto me trae beneficios no solo a nivel de mi relación de pareja, también veo los beneficios en mi salud al observar como mejora mi Variabilidad de la Frecuencia Cardiaca.


Todas estas prácticas son hábitos que he logrado construir con tiempo y constancia. Me he enfrentado a las resistencias y excusas que pone mi Ego para no hacerlas, algo que también te tendrás que enfrentar tú si quieres incorporarlas. La clave está en observar esas excusas y hacer las cosas de todas formas. Así día a día le quitas poder a tu Ego, expandes tu zona de confort, ganas tu día y vas construyendo la vida de tus sueños.

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