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¿Estás permitiéndole a tu cuerpo repararse cada día?

Hace unos años leí algo que cambió mi vida para siempre. La frase decía: “El bienestar es la habilidad que tiene el cuerpo para recuperarse cada día. Cada acción que tomas en tu día tiene un efecto. Este efecto puede ser beneficioso para tu salud o puede ir en contra de ella. No existe acción con efecto neutro”.


Esta frase me hizo reflexionar mucho respecto a qué acciones yo estaba tomando en mi día a día y así pude comenzar a determinar cuáles de ellas iban en pro de mi bienestar y cuáles de ellas en contra. El ver las cosas de esta manera me hicieron ver que yo soy el único que tiene poder sobre mi salud y que de mi depende que el resto de años de mi vida los viva con energía, con fuerza, sin dolores, con la capacidad de hacer los deportes que yo quiera, con la mente tranquila y enfocada, entre otros múltiples beneficios.


Esta reflexión me llevó a la acción y comencé a ajustar cosas en mi vida. Eso me ha llevado durante los últimos 7 años a estar constantemente observando mis comportamientos, ajustando, desaprendiendo y aprendiendo nuevas cosas que hoy, a mis 30 años, me tienen en una muchísima mejor forma física y estado mental/emocional que a mis 20 años y estoy seguro de que solo seguiré mejorando con el paso del tiempo. Los cambios que he vivido estos últimos años en mi vida son múltiples: desde la manera de alimentarme y entrenar, hasta la incorporación de meditación y técnicas de respiración diarias o incluso la manera en la que hablo o con qué tipo de personas me relaciono. Absolutamente todo influye, todo tiene un efecto.

Nuestros comportamientos son 95% automáticos ya que vienen de nuestro sub-consciente. Esto es lo que los hace tan difícil cambiarlos. Sin embargo, cuando ponemos una intención clara es muchísimo más fácil lograrlo. Eso sí, requiere tiempo, paciencia y mucha autocompasión. Nuestra mente nos va a intentar llevar una y otra vez a los antiguos patrones ya que es su mecanismo para mantenernos a salvo (mantenernos en nuestra zona de confort) sin embargo el solo hecho de auto-observarnos y ser capaces de reconocer que nuestra mente está buscando que no cambiemos, nos da el impulso o la fuerza para retomar el poder y seguir trabajando por cambiar esos hábitos. La acción consistente es la única manera de establecer esos nuevos comportamientos ya que a nivel cerebral estamos generando nuevas conexiones neuronales que finalmente se convierten en conexiones automáticas (ahí es cuando el hábito termina por establecerse).


Para que nuestro cuerpo pueda repararse cada día es fundamental que nuestra respuesta al estrés funcione correctamente. Es decir, que nuestro sistema nervioso autónomo tenga la capacidad de activar el sistema de relajación (sistema parasimpático) constantemente y que el sistema de alerta o estrés (sistema simpático) solo se active cuando sea necesario.


Cuando nuestro sistema de alerta se activa, nuestro cuerpo se enfoca en sobrevivir a un peligro y, por ende, nuestro sistema inmune deja de funcionar, dejamos de digerir, dejamos de eliminar toxinas, etc. Una vez pasa el peligro, se debería activa nuestro sistema de relajación y ahí es cuando nuestro cuerpo entra en un estado de reparación. Si la mayoría del tiempo vives con preocupaciones, con estrés, acelerado, etc. quiere decir que estás pasando la mayoría del tiempo con el sistema de alerta activado y no le estás permitiendo a tu cuerpo repararse correctamente cada día.


Lo bueno de todo esto es que no hay nada de que preocuparse ya que todo tiene solución, simplemente hay que ocuparse, es decir, reflexionar sobre qué cosas no están ayudando a tu cuerpo/mente y empezar a tomar acción. Busca enfocarte en un cambio a la vez y una vez logras realmente automatizar el cambio que estabas buscando, pasas al siguiente.


Solo de ti depende vivir una vida llena de energía, goce, conexión y enfoque con la gente que quieres.


Si necesitas cualquier guía, me puedes escribir y con mucho gusto te ayudo.

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