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El feedback: Una gran fuente de estrés

Constantemente solemos recibir feedback o retroalimentación. Ya sea por parte de algún cliente, colega, jefe, pareja, familiares e incluso amistades. Cada vez que el feedback recibido no está alineado con nuestras expectativas, se nos activa un conflicto interno (estrés). Es parte de cómo funciona nuestro cerebro y esto es algo que no podemos detener. Sin embargo, si lo podemos dominar y así cambiar de un estado de estrés a un estado de enfoque.

Siempre que la retroalimentación no coincida con las expectativas de quien la recibe, esta generará algún tipo de conflicto, sin importar si el feedback es positivo o negativo. Esto nos lleva a la conclusión de que tenemos dos posibles casos en que el feedback genera una activación en nuestra respuesta al estrés:


  1. El feedback recibido es “peor” de lo que se esperaba.

  2. El feedback recibido es “mejor” de lo que se esperaba.

Revisemos ambos escenarios.


El primer escenario puede parecer más lógico. Si nos dicen que hicimos algo peor de lo que nosotros pensamos, debido a cómo funciona nuestro cerebro y la respuesta al estrés, tenderemos a justificarnos, buscar excusas, o algún comportamiento similar. Esto es algo inconsciente que hacemos y no es algo malo. Simplemente es así cómo funcionamos. La clave es estar consciente de que esto puede ocurrir para que cuando suceda, nos demos cuenta y podamos cambiar nuestro estado mental y emocional para así poder recibir la retroalimentación y aprender de ella.


El segundo escenario puede parecer menos lógico. Quizás piensas que si te dicen que hiciste las cosas mejor de lo que tu creías, eso te va a alegrar. La verdad es que no es necesariamente así. Tenías una expectativa y esa expectativa no se cumplió por lo que te generará algún tipo de conflicto. Probablemente el hecho de que pensaras de que el feedback sería peor de lo que realmente fue, puede estar relacionado a que tienes una baja autoestima y eso muy probablemente te llevará a sentir alguna emoción relacionada al miedo como ansiedad o a sentir dudas. También puede ser que el feedback recibido te active cierto grado de Síndrome del Impostor.


Es importante estar consciente de estos dos posibles escenarios ya que, repito nuevamente, si nos vemos enfrentado a uno de ellos, con certeza tendremos algún grado de activación.

Si deseas mejorar en tu vida y te ves enfrentado a uno de estas dos situaciones, es fundamental que observes tus pensamientos y lo que estás sintiendo antes de reaccionar. Esta pequeña pausa te hará inmediatamente cambiar de ese estado reactivo a un estado en el que puedes responder. Para cambiar algo en nuestra vida debemos estar listos para escuchar, dispuestos a aprender y preparados para tomar acciones diferentes de las que veníamos tomando.


Acepta la retroalimentación como un regalo, aunque te duela. Ese dolor simplemente está indicando resistencia al cambio y si eres capaz de observar eso, aumentarás tu nivel de consciencia y serás capaz de cambiar aspectos de tu vida que ya no te están siendo de utilidad.

¿Cómo te tomas el feedback tú?

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